La proactividad como actitud laboral

    La proactividad hace referencia a una actitud presente en algunas personas, que no permiten que las situaciones difíciles los superen; que toman la iniciativa sobre su propia vida y trabajan en función de aquello que creen puede ayudarlos a estar mejor. Pero la proactividad no se limita a una toma de decisiones o a iniciar un proyecto: implica además hacerse cargo de que algo hay que hacer para que los objetivos se concreten y buscar el cómo, el dónde y el por qué.

    Por ejemplo: Dos personas que trabajan en un mismo entorno laboral, con responsabilidades idénticas y bajo las mismas circunstancias pueden realizar su trabajo de maneras muy distintas. Una cuestiona la manera habitual de trabajar si no obtiene los resultados deseados, emprende constantemente nuevas acciones y genera cambios constructivos en su entorno. La otra se conforma con su situación actual y no hace nada para cambiar lo que no funciona. La primera persona se comporta de forma proactiva, la segunda, lo hace de forma reactiva.

    Implantar una metodología que nos permita controlar nuestra actividad, nuestros proyectos y objetivos hace que se genere un interés por los asuntos que nos incumben, para solucionarlos. No es ningún secreto que el entorno te influye. Si nos rodeamos de personas proactivas, nos interesamos por lo que hacen y creamos puentes de colaboración para trabajar con ellos, esa chispa que salta cada vez que compartimos nuestra experiencia y actividad puede prender y crear una llama que nos empuje también a nosotros.

    Un profesional que destaca como virtud la proactividad, en el ámbito laboral, es optimista, creativo, impulsor de metas y desafíos personales, seguro y oportuno en sus decisiones, asertivo en sus planteamientos, capaz de vencer los miedos para generar cambios, de anticiparse a los problemas para prever soluciones. Actúa según sus sueños, es receptivo a las diferencias e imprevistos y busca nuevas alternativas en vez de lamentarse. Concentra su energía en aquellas cosas sobre las que puede hacer algo. En el caso opuesto se encontrarían los trabajadores reactivos, que sólo están bien cuando el entorno está bien; dependen de las circunstancias en vez de generarlas y manejarlas.

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    Las personas proactivas en la empresa se conocen por:

    Tener creatividad
    Transformar las ideas en acciones
    Actuar, no esperar a ver qué pasa
    Buscar nuevas oportunidades
    Crear cambios positivos
    Anticipar, prevenir y resolver problemas
    Actuar de forma diferente en función de cómo deban hacerlo
    Estar orientadas a resultados
    Perseverar, no rendirse
    Ser flexibles
    Ser responsables de sus actos
    Ser libres de su propia conducta
    Ser positivos
    No limitarse a cumplir órdenes o desempeñar sus funciones sin más

    Tambien el trato y la cordialidad son muy importantes en la proactividad. Procurá siempre conducirte con buen humor y con respeto hacia los demás. Después de todo, esta cordialidad será sumamente beneficiosa para tu carrera. Intentá dejar de lado los comentarios, los chismes de oficina y todo aquello que no sea relevante para tu labor, puesto que estás en esa oficina para cumplir un trabajo: la socialización será inherente a la relación, pero no debe ser tu objetivo primario.

    Es por ello que desarrollar una conducta proactiva ayuda a afrontar problemas, prever consecuencias y orientarse a la innovación, de manera que cada persona pueda mejorar su competencia personal y profesional. La capacidad proactiva implica competencias como búsqueda de información, trabajo en equipo, iniciativa, y aprendizaje continuo.

    Las personas proactivas predicen los obstáculos y buscan la manera de sortearlos antes de que se conviertan en barreras. Cuando un reto se aproxime, no te dejes dominar por inseguridades, toma control de la situación y afróntalo antes de que se convierta en un problema.

    Muchas personas piensan reactivamente. Es decir, que piensan en el momento en que las cosas ocurren, reaccionan al percibir determinadas situaciones o eventualidades. Y pensar de manera reactiva es hasta cierto punto bueno, sin embargo, se convierte en un problema cuando es todo lo que define a la persona como tal, nada más que actuar con base en instintos y reacciones, vivir en piloto automático.

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    Si elegimos ser proactivos, seremos protagonistas, generaremos energía que ampliará nuestro círculo de influencia, si optamos por ser reactivos, seremos víctimas y eso nos provocará una sensación de impotencia, nos centraremos en lo que no podemos cambiar y desatenderemos los asuntos en los que podemos hacer algo, con lo cual nuestro círculo de influencia se encogerá.
    Puede parecer muy simple, puede parecer obvio, pero el camino para conseguir las cosas es tan simple como trabajar sobre lo único en lo que tú tienes influencia, que son las cosas dentro de tu círculo de influencia.

    Ser proactivo significa tomar la acción oportuna y eficaz. Debes ser decidido y dispuesto a hacer el trabajo ahora. La procrastinación no es una opción. Toma posesión de tu rendimiento y se responsable. Párete a pensar en tus decisiones. Ser proactivo significa que has pensado los pasos cuidadosamente antes de eligir una opción, que no es un impulso.

    La proactividad va de la mano con el éxito profesional; las empresas esperan que su personal sea capaz de anticipar y afrontar situaciones de crisis y que finalmente consigan resultados positivos. Ser proactivo significa tomar la responsabilidad de tu propia vida, ejercitar la habilidad de seleccionar tu respuesta ante cualquier estímulo.

    Sin embargo esta actitud no acaba aquí, sino que Proactividad también significa saber sobreponerse al fracaso. Debes darte cuenta de que para conseguir el éxito, primero debes intentarlo, y ese éxito puede llegar o no. En el caso de que no llegue, como dijo Edison, habrás descubierto una de las maneras en que no funciona. Debes recordar también que una de las definiciones de locura, dada en este caso por Einstein, es hacer lo mismo esperando un resultado diferente. Por eso cuando algo no funcione, debes intentar algo nuevo o reformular lo hecho hasta ahora.

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    Como ves, ser proactivo en el trabajo es algo indispensable si se desea avanzar en una carrera laboral y destacar en un ambiente tan competitivo como el que hay hoy en día en el mundo empresarial. Para alcanzar el éxito y sentirte satisfecho con tu trabajo diario, no vale actuar desde la pasividad sino que debes convertirte en un agente activo, tomar la iniciativa y trasladar tus opiniones, ideas y conocimientos a tus compañeros y superiores.

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