Productividad laboral en nuestra casa

Productividad: Valora las ventajas. En mi caso: Acabar lo antes posible, para poder disfrutar de una buena siesta y, del resto de la tarde. Valora las ventajas de este tipo de jornadas laborales. Los detalles que te han quedado colgados, planifícalos para darles inmediata solución a primera hora de la mañana.

La jornada laboral reducida. La  Productividad: El horario intensivo ya está aquí para muchos de nosotros, es decir: La jornada laboral intensiva. Algunos tendremos la ventaja de poder trabajar desde nuestras casas efectuando tareas que habitualmente desempeñamos en la oficina. La pregunta del millón es: ¿Trabajando en nuestro domicilio en verano somos realmente productivos?

Hay que tener en cuenta que muy posiblemente sin darnos cuenta al trabajar desde casa posiblemente relajemos la guardia, y quedemos seducidos por la cama, el sofá o la tumbona en el jardín. Es de vital importancia ser extremadamente metódico y organizado. Hay que ser firme con los horarios. Pasa que algunas veces, nos ponemos a trabajar a última hora habiendo tenido toda la tarde por delante.

Luego son todo prisas, mal humor, errores y discusiones con algún que otro miembro de la familia y una productividad mas bien nula.

Encuentra tu espacio en casa. Intenta buscar aquel rincón en casa en el que te encuentres relajado, a gusto y puedas trabajar sin interrupciones. Las personas que conviven contigo, deben saber que durante cierto periodo de tiempo y por espacio de unas 2 horas, este lugar será tu despacho. Cuelga el cartel de “no molestar”.
 
Espacio bien aclimatado. Ni que decir tiene que, un espacio bien acondicionado, mejora las “condiciones laborales” y la productividad de uno. Así que: Ilumina, ordena y ventila tu nueva zona de trabajo.
Lo más importante. Establece prioridades en cuanto a las tareas del trabajo que debas efectuar en casa. Si por algún motivo ha quedado sin hacer algo, que ello no sea importante, y por consiguiente, puedas ser solucionado al día siguiente.
 
Evita descansos innecesarios. ¡Animo! ¡Que solo son dos horitas de nada! No le des vueltas a las cosas y ponte a trabajar. “Antes empiezas, antes acabas”. ¿Ok?
 
Diferencia entre lo importante y lo urgente. Deja para después, para cuando estés algo aburrido y lleves un rato sin trabajar, el consultar el correo, escuchar noticias, o “trastear” en Facebook con tu Smartphone. “Se supone que ya lo has hecho esta mañana ¿no?”
 
Valora las ventajas de este tipo de jornadas laborales. En mi caso: Acabar lo antes posible, para poder disfrutar de una buena siesta y, del resto de la tarde. Los pequeños, pequeñísimos  detalles que te han quedado colgados, planifícalos para darles inmediata solución a primera hora de la mañana. Sin interrupciones, claro.

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