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Dentro del cerebro de un líder

LIDERAZGO

Dentro del cerebro de un líder

2 Mar , 2019  

¿Puede el cableado neurológico aumentar las habilidades de liderazgo?

¿Los grandes líderes tienen cerebros distintivos? Sí, en importantes universidades han estado estudiando los patrones neurológicos de empresarios de éxito y altos directivos en un intento de aprender lo que tienen en común.

La prueba que administran es bastante simple. Se colocan diecinueve electrodos en el cuero cabelludo de cada participante. Luego se les hacen algunas preguntas a los participantes, principalmente sobre su visión para sus compañías. Su actividad cerebral también es monitoreada cuando están en reposo. Con la ayuda de un neurocientífico y una máquina qEEG, Waldman mapea la actividad eléctrica del cerebro en los estados de habla y descanso.

Resulta que los cerebros de los líderes efectivos exhiben patrones eléctricos similares. Los sujetos calificados como “inspiradores” por sus empleados generan altos niveles de coherencia en la parte frontal derecha del cerebro, que es responsable de la comunicación interpersonal y las relaciones sociales.

Incluso puede ser posible enseñar a esta parte de su cerebro para operar de manera más efectiva. Waldman dice que el entrenamiento de neurofeedback, es esencialmente un recableado del cerebro, puede perfeccionar sus habilidades de liderazgo. Él y sus colegas están desarrollando protocolos de neurofeedback para el desarrollo del liderazgo.

Waldman sugiere que el entrenamiento de liderazgo basado en neurofeedback podría tener un potencial comercial. “Vamos por la yugular cuando se trata de un liderazgo efectivo”, dice. “Y que yo sepa, somos los únicos que lo hacemos”.

Lo que dice la ciencia del cerebro sobre el liderazgo

El punto “aha”: en momentos de comprensión, el cerebro experimenta oscilaciones de 40 Hz (ondas gamma) sobre el lóbulo temporal anterior derecho y justo sobre la oreja derecha.

¿Cómo es el cerebro de un líder transformacional? Los líderes inspiradores utilizan menos energía metabólica en el lóbulo temporal derecho y el giro cingulado, que están asociados con la creatividad y el habla, entre otras funciones. Esto puede darles más recursos para asignar a tareas específicas.

¿Es el liderazgo hormonal? Las personas altas en testosterona y bajas en cortisol tienen más probabilidades de ser vistas como dominantes y confiadas. Los niveles bajos de testosterona y cortisol están relacionados con el nerviosismo y la vacilación. La base del liderazgo nace en el cerebro: por lo qué los líderes deberían preocuparse por la neurociencia.

¿Quieres ser un mejor líder?

¿Quieres motivar e involucrar a tus empleados para que tengan un gran éxito?

La antigua forma de hacer las cosas se basaba en la recopilación de datos, la ejecución de números y la visualización de hojas de cálculo. Los empleadores motivaron a los empleados con bonificaciones y beneficios financieros, pero con pocas interacciones auténticas con la administración.

A medida que la neurociencia ingresa al mundo del desarrollo del liderazgo, la investigación nos dice que la base del liderazgo podría ser diferente de lo que pensábamos y que deberíamos cambiar la forma en que lideramos.

La nueva forma de liderar

El cerebro es un órgano social. Eso significa que todos nacemos para conectarnos. No podemos esperar los mejores resultados si vemos a las personas como máquinas impersonales y el empleo como un lugar lleno de tareas aisladas.

Los líderes que entienden la neurociencia saben de la importancia de:

  • Cómo el ambiente físico afecta la productividad.
  • Con quién pasamos tiempo en el trabajo y la fuerza de las relaciones.
  • La interacción entre pensamientos y emociones.
  • Cómo los diferentes tipos de tareas impactan el cerebro y la productividad.

Un liderazgo más efectivo requiere comprender las emociones, usar la empatía y construir relaciones. Este tipo de liderazgo social puede crear una mayor confianza, mejores relaciones entre los empleados y una mayor productividad.

Liderazgo resonante

Un estudio reciente realizado en la Universidad Case Western Reserve encontró una relación entre la resonancia y el liderazgo efectivo.

Ser resonante significa que un líder es empático y tiene un alto nivel de inteligencia emocional. Un estilo disonante, por otro lado, es más autoritario y objetivo.

Mediante el uso de exploraciones fMRI, los investigadores pidieron a los gerentes que reflexionaran sobre las experiencias cuando un líder era resonante o disonante. 14 regiones del cerebro respondieron al pensar en líderes resonantes, mientras que solo seis respondieron al pensar en líderes disonantes. De hecho, 11 regiones se desactivaron al pensar en líderes disonantes.

Lo que esto significa es que los líderes resonantes activan la atención, la conciencia social y las relaciones positivas en sus empleados, mientras que los líderes disonantes provocan emociones negativas, desprecio, atención limitada y menor conciencia social.

Los estilos de liderazgo resonante también ayudan a generar confianza a través de la liberación de oxitocina en sus cerebros y en los cerebros de otros.

Los caminos del liderazgo

Al investigar los procesos complejos relacionados con el liderazgo, muchos investigadores estudian la coherencia. La coherencia mide la actividad coordinada de diferentes áreas del cerebro para determinar dónde hay conexiones.

Los estudios se han centrado en la corteza frontal debido a su papel en la regulación emocional y el funcionamiento ejecutivo, como el comportamiento dirigido a objetivos. Más específicamente, el área frontal derecha del cerebro es importante para la comunicación y las relaciones interpersonales. La coherencia en esta parte del cerebro es esencial para las habilidades sociales, el control emocional y la autoconciencia. Estas habilidades son la base de ser un líder resonante.

Un estudio en particular se centró en las declaraciones de visión, un aspecto del liderazgo basado en el funcionamiento socioemocional en el área frontal derecha del cerebro. Durante una evaluación qEEG, que utiliza sensores para capturar la actividad eléctrica en el cerebro, los ejecutivos respondieron preguntas sobre sus planes para la compañía y el futuro. También se les pidió que crearan una declaración de visión.

Los programadores analizaron las afirmaciones y las calificaron en función de cuánto se centraron en sí mismos o en el equipo. Descubrieron que los líderes que usaban más lenguaje social (nosotros y nosotros) en sus declaraciones de visión tenían más probabilidades de tener una mayor coherencia en la parte frontal derecha del cerebro que los líderes con más lenguaje propio (yo y yo).

Los empleados que percibían a los líderes que usaban más lenguaje social también eran más inspiradores y carismáticos en sus estilos de liderazgo.

En efecto, los empleados vieron a los líderes que tenían más coherencia frontal correcta como líderes más resonantes debido a la cantidad de lenguaje social que utilizaban.

La investigación está en curso, pero hay algunas pruebas de que los líderes efectivos comienzan en el cerebro. Ahora conocemos algunas áreas del cerebro que pueden influir en el liderazgo resonante, pero la pregunta es cómo usamos la información.

El cerebro es plástico, pero puede ser difícil saber qué hacer para influir en ciertas vías o áreas del cerebro.

Existe una creciente evidencia de que el neurofeedback puede ser una manera de hacer precisamente eso.

El arte del neurofeedback

Neurofeedback usa qEEG y un componente visual similar a un juego para activar una cierta parte del cerebro. El juego utiliza lecturas eléctricas del qEEG para controlar un aspecto del juego. Si se activa el área correcta del cerebro, el juego responde y el usuario es recompensado. Si se activa el área incorrecta del cerebro, el juego no responde o hay algún tipo de penalización.

Debido a la naturaleza plástica del cerebro, después de muchas sesiones de neurofeedback, el cerebro comienza a crear nuevos caminos que se vuelven automáticos. Esto crea nuevos hábitos y comportamientos.

Existe la posibilidad de que neurofeedback brinde a los líderes algo de ayuda para formar nuevos patrones y tratar de ser mejores líderes. Por ejemplo, los investigadores del estudio mencionado anteriormente pidieron a un gerente que participe en neurofeedback después de que el gerente mencionó tener problemas de manejo de la ira. Con el conocimiento de qué áreas del cerebro son útiles para el manejo de la ira, el terapeuta neurofeedback pudo ayudar al administrador a activar las partes del cerebro que ayudan en la regulación emocional.

Después de muchas sesiones, pudo reorganizar su cerebro para crear vías más fuertes en las áreas de su cerebro que se sabe que apoyan la regulación emocional.

Neurofeedback también ha ayudado a las personas a mejorar su enfoque y reaccionar mejor ante el estrés.

Esto puede sonar como ciencia ficción. Una computadora altera el cerebro y la persona es diferente, pero eso no es cierto. Neurofeedback no puede hacer a alguien un mejor líder. Su propósito es ayudar a reorganizar el cerebro para darle a alguien el potencial de ser un mejor líder. Puede hacer que el cerebro sea más eficiente y que nos resulte más fácil comportarnos de ciertas maneras, si decidimos hacerlo.

Con la investigación continua, quizás se encuentren más aspectos del liderazgo que tengan vías en ciertas áreas del cerebro. La capacitación de líderes podría convertirse en un enfoque personal basado en el cerebro, ayudando a las personas a encontrar sus problemas y desbloquear sus potenciales.

Si bien todavía hay mucho que no se sabe sobre el cerebro y cómo puede convertirnos en mejores líderes, la evidencia continúa demostrando que la base de un liderazgo efectivo está en el cerebro. La neurociencia puede ayudarnos a todos a ser mejores líderes.

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