Trucos para sobrevivir en la oficina

Tanto para unos casos como para otros, una relativamente extensa bibliografía se ha producido con el objetivo de proporcionar consejos a aquellos trabajadores que, conscientes de que no pueden abandonar su puesto de trabajo, sí tienen en su mano cambiar su situación en el mismo, tanto haciéndose un hueco en la empresa mejorando su relación con los que le rodean como afrontando los retos diarios de una manera más positiva.

Trepas, pelotas, mandones, los que no abren la boca, los que lo saben todo, los que se cuelgan todos los méritos, los relaciones públicas… Sobrevivir en esta tribu es cuestión de mano izquierda y también de integración.

Odiados, adorados o admirados. Los compañeros de trabajo, esas personas con las que pasamos buena parte de nuestro tiempo, pueden convertirse en los mejores aliados en la consecución de un proyecto o, por el contrario, ser el enemigo o un auténtico incordio.

Tanto para unos casos como para otros, una relativamente extensa bibliografía se ha producido con el objetivo de proporcionar consejos a aquellos trabajadores que, conscientes de que no pueden abandonar su puesto de trabajo, sí tienen en su mano cambiar su situación en el mismo, tanto haciéndose un hueco en la empresa mejorando su relación con los que le rodean como afrontando los retos diarios de una manera más positiva. Entre las pequeñas tácticas que podemos adoptar para aguantar la situación todo el tiempo posible se encuentran las siguientes.

Tu jefe te echa la bronca en público ante todo, recuerda siempre que nada justifica un grito y que, quien pierde el control, pierde la educación. Esta norma te será muy útil en caso de que te encuentres en una situación tan desagradable como que te amonesten delante de tus compañeros.

Si eso sucede, mantén la calma y piensa que lo peor que puedes hacer es dar vueltas sobre el tema o improvisar justificaciones que no vienen a cuento. Y es que cuanto más intentas justificarte,más sensación de inseguridad transmites. Además, en la mayoría de los casos, si alguien te está gritando significa que no está muy dispuesto a escuchar lo que dices. No le interrumpas, espera a que termine y luego, con serenidad, rebate sus argumentos. Hazlo siempre con buenos modales, mirándole a los ojos y, por supuesto, en privado”.

Jefes al margen, el problema surge cuando es el empleado el que tiene que lidiar día a día con un compañero que es un pelota incorregible, que manda demasiado o se cuelga méritos propios y ajenos sin ningún pudor. Menciono a los que no escuchan como uno de los estilos de comportamiento que puede originar un conflicto: “Son personas frustrantes”.

Un punto clave para mantener una sana convivencia en la oficina es evitar los chismes. No hables mal de tus colegas a sus espaldas, esto no traerá nada nuevo y nunca sabes cuáles son los lazos internos de la oficina, puede que estés hablando pestes de una persona, con su mejor amigo. No lo hagas.

Mientras no encuentres lo que realmente quieres hacer, deja de mirar constantemente el reloj, ya que te convierte en un trabajador esclavo del tiempo. Para que las horas pasen más rápido debes ser más proactivo, puedes plantearte metas semanales, con el fin de mantenerte motivado y sentirte útil.

Ser el nuevo siempre es complicado. Hay que mediar ese delicado balance entre ser agradable, buena persona y a la vez dejar claro que no eres el tipo de persona del cual la gente se puede aprovechar. Es un proceso delicado, cualquier fallo de cálculo puede complicarse en comer solo en el comedor, quedar como el gruñon o la persona buena gente de la que todos se aprovechan.

La pérdida de diversión en el trabajo. En muchas oficinas reina la desmotivación. La falta de información y la incertidumbre minan la ilusión por dar lo mejor de uno mismo. Su consecuencia: falta de concentración, de eficacia, y, por tanto, peores resultados.

¿Podemos hacer algo para arreglar este desaguisado? Seguro que sí, que hay algo que podemos hacer para que día a día le demos la vuelta a la situación y convirtamos la oficina o cualquiera que sea nuestro lugar de trabajo, en algo que nos apetece hacer, estar y ser parte de él.

Usa siempre que puedas la mentalidad de eterno aprendiz. Estar continuamente abierto a descubrir y aprender nuevas cosas, conservando la ilusión y el interés por lo que nos rodea. Eso con toda seguridad te hará ganar unos valiosos puntos de cara a los demás.

Nunca hay alguien lo suficientemente imbécil que no pueda serlo más aún, por tanto, aléjate de los estúpidos. Si dentro de una oficina alguien te parece estúpido, es porque todavía no ha dado la dimensión total de sí mismo. Espera lo peor en cada momento. Un idiota es capaz de superarse siempre, por tanto, aléjate de él. Procura también no serlo tú. Si caes en la certeza de que el más idiota del lugar eres tú mismo, búscate un grupo con menos alcance intelectual. Pero no jodas a los demás.

Las malas relaciones entre los compañeros de trabajo son como los dolores: si no los atacas de entrada se tornan difíciles de mejorar. Saca el mayor provecho a tu tiempo, realiza actividades que desarrollen tus habilidades, utiliza los beneficios que te ofrezca tu empresa, ya sea cursos, capacitaciones, etc. ya que éstos te favorecerán para tus futuras oportunidades laborales.

Para el crecimiento laboral de cualquier trabajador no hay nada mejor que una buena relación con los compañeros de tareas. Sin embargo, en cualquier empresa se puede encontrar gente hostil, poco amigable, negativa o malhumorada. Por eso es necesario aprender a manejar esas emociones negativas lo antes posible

Muchas veces podemos sentirnos disconformes con nuestro trabajo, nos comparamos con otras personas y vemos que disfrutan con lo que hacen. Debes partir por pensar en positivo y buscar el lado bueno de tu empleo hasta que puedas encontrar algo que te satisfaga más.

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