Ser o no ser consultor de empresas

Como consultor de empresas, en algunas ocasiones se me hace realmente difícil explicar en qué consiste la consultoría psicosocial. De hecho, claro, ya sólo el término psicosocial hace, incluso, de mal pronunciar, según cómo.

Como consultor de empresas, en algunas ocasiones se me hace realmente difícil explicar en qué consiste la consultoría psicosocial. De hecho, claro, ya sólo el término psicosocial hace, incluso, de mal pronunciar, según cómo. En esta entrada voy a intentar dar un poco de luz al asunto, ilustrando este articulo con un ejemplo.

Las empresas suelen invertir cantidades ingentes de su presupuesto en mejorar su productividad. Estas inversiones, a menudo, son en inmovilizado –maquinaria e instalaciones que disminuyen los tiempos de producción o que incrementan las unidades de productos fabricados, por ejemplo.

Otras inversiones se hacen en sistemas.
Hay todo de siglas que los representan: SAP, CRM, SIG, ISO… y vienen a ser procedimientos que intentan normalizar y estandarizar las formas de trabajar de los integrantes de la organización o empresa, mediante los que se ganan tiempo y dinero. Incluso los hay que las hacen en lo que normalmente se denomina recursos humanos.

Una denominación que yo personalmente detesto, por cierto, ya sea fichando técnicos que deberían revolucionar el departamento de producción o el comercial, contratando formación para mantener o poner al día las aptitudes de las personas y directivos…

Pero desgraciadamente, poquitas empresas se han dado cuenta del tiempo, la información, la productividad, la competitividad que pueden llegar a perder por culpa de carencias en las relaciones que tienen con las personas que las forman y que las personas tienen entre sí.

Y aquí caben diversos conceptos: desde carencias de comunicación -y no me refiero necesariamente a los sistemas informáticos o los formularios- hasta verdaderos problemas psicológicos provocados en ocasiones por la propia organización del trabajo y que, con demasiada frecuencia, se detectan demasiado tarde.

El campo del consultor de empresas es precisamente este; se trata de un profesional que colabora estrechamente con las organizaciones y las personas para que unas y otras se enriquezcan mutuamente, en vez de buscar la manera de aprovechar la una de la otra.

Mi tarea como consultor en este ámbito es colaborar con personas y organizaciones a diseñar estrategias que minimicen los impactos negativos de los aspectos patógenos que no se pueden eliminar y maximicen el bienestar de cada una de las personas, consiguiendo al mismo tiempo la máxima eficacia de cada uno de los componentes los equipos de trabajo para hacer un todo altamente eficiente.

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