Como gestionar a un mal jefe

Los principios básicos para gestionar a un mal jefe son los mismos que para gestionar a cualquier jefe: la clave fundamental es cambiar la manera de verlo, pasar de verlo como un superior jerárquico del que recibes órdenes a verlo como un cliente muy importante del que debes ganarte su confianza.

Como gestionar a un mal jefe

Los principios básicos para gestionar a un mal jefe son los mismos que para gestionar a cualquier jefe: la clave fundamental es cambiar la manera de verlo, pasar de verlo como un superior jerárquico del que recibes órdenes a verlo como un cliente muy importante del que debes ganarte su confianza.

La solución no está en buscar otro trabajo

Los malos jefes son la principal fuente de infelicidad en el trabajo. Y esto no es por casualidad: tu jefe es la persona que tiene más influencia sobre tu disfrute y felicidad en el trabajo.

Una de las habilidades más grandes que una persona puede desarrollar es la capacidad de neutralizar a personas tóxicas, incluso a aquellas a las que tienen que reportar. No es sencillo y requiere mucha inteligencia emocional.

La solución más obvia para lidiar con un mal jefe es buscar otro trabajo, sin embargo, esto no siempre es posible. Las personas de éxito saben sacar lo mejor de una mala situación y no permiten que un mal jefe les detenga porque saben que el éxito viene de aprender a jugar al máximo con las “cartas” que les da la vida.

Identificando a un mal jefe:

No es lo mismo un perfil que otro. A cada uno le mueven cosas diferentes, y conviene saberlo. No estás obligado a aceptar en silencio a un mal jefe y tienes la responsabilidad de expresar lo que piensas para tratar de cambiar la situación. Sin embargo, es necesario reconocer que algunos jefes son malos deliberadamente debido a que reciben beneficios correspondientes a su posición y podrían considerarte como una amenaza, en cuyo caso debes saber cómo defenderte.

Habla con tu jefe

Si estás luchando para tener una buena relación con tu jefe, no debes quedarte callado. Habla con él sobre los problemas que tienes de una manera tranquila, respetuosa y profesional con el fin trabajar en conjunto para resolverlos.

Trabaja con tu jefe, no contra él

Aunque podría sentirse bien hacer quedar mal a tu jefe o hacer que parezca tonto o incompetente, a largo plazo es mucho mejor ayudarle a mejorar y a alcanzar metas favorables para ti y la compañía.

Lleva un registro de todas tus interacciones con él

Aunque registrar todas las cosas molestas u horribles que ha hecho tu jefe puede parecerte la peor forma de pasar tu tiempo, debes empezar a hacerlo una vez que sientas que la situación está fuera de control.

  • Primero, si tú y tu jefe discuten su relación problemática y este actúa como si no supiera de lo que hablas, tendrás algo que mostrarle como prueba. Si tu jefe solo escucha que recibes mensajes contradictorios, es menos efectivo que mostrarle dos correos electrónicos con mensajes totalmente distintos.

No hables mal de tu jefe con tus colegas

Decirles a tus colegas cosas negativas sobre tu jefe solo le echará más leña al fuego en el mejor de los casos o te meterá en problemas en el peor de los casos. Aunque puedes verte tentado a criticar el estilo de gestión de tu jefe, debes reservarte tus sentimientos negativos para ti mismo.

Anticipa los problemas antes que ocurran

Otra forma de mejorar la relación con tu jefe es detectar los problemas futuros y tratar de resolverlos antes que surjan. Piensa en ello como anticipar el berrinche de un niño pequeño: si oyes a tu jefe gritar al otro lado del pasillo, debes estar preparado para decirle algo que lo tranquilice o encontrar una forma de permanecer al margen de la situación.

Claves para gestionar a un mal jefe.

Trabaja en torno a las debilidades de tu jefe

Por supuesto, podría ser tentador aprovecharse de las debilidades de tu jefe, pero eso no te permitirá avanzar en tu compañía o ambiente laboral.

En vez de ello, trabaja para ayudarle a contraatacar sus debilidades de modo que todo funcione con más eficiencia y menos conflictos. Si tu jefe a menudo llega tarde a las reuniones, ofrécele iniciar la próxima reunión en su lugar.

Felicítale cuando haga bien las cosas

Muchos jefes nunca reciben felicitaciones porque se cree erróneamente que estas solo deben provenir de los jefes hacia sus empleados.

  • Tu jefe quedará impresionado al ver que tratas de animarlo respecto a su estilo de gestión, lo cual permitirá que todo marche bien.

Ten en cuenta que hay una diferencia entre una mala relación y un mal jefe. Un mal jefe es alguien que es deliberadamente malo o poco ético y que no está dispuesto a lidiar contigo de una forma honesta y abierta. Una mala relación es la incapacidad de comunicarse o trabajar en conjunto para alcanzar metas beneficiosas para ambas partes. Cuando abordes tu situación con tu jefe, debes centrarte en la relación en vez de la persona. Esto te ayudará a mantener la calma y a encontrar una forma productiva de manejar la situación.

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