La certificación de calidad

GESTIÓN

La atención por la calidad

31 Oct , 2017  

He oído y visto en un gran número de pequeñas y medianas empresas (algunas de ellas justo en su adolescencia como tales) caer en el fracaso más absoluto, aunque estas mostraran un producto o servicio altamente innovador y con una capacidad de atraer no solo a los consumidores más exigentes, sino también a potenciales inversores con el potencial económico suficiente para impulsar a estas organizaciones a las primeras posiciones del mercado competitivo.

Hasta he llegado a ver (estoy seguro de que más de alguno de nosotros tenemos conocimiento de algún caso similar), pequeñas empresas de no más de 10 empleados anunciarse con un producto con capacidad tecnica de dejar en ridiculo a los gigantes del sector (empresas de más de 5000 trabajadores, muchos de ellos auténticos talentos en sus respectivos campos), pero, aun todo y con eso, y partiendo de que hoy en día el coste de los canales disponibles para el marketing se ha reducido una barbaridad gracias a Internet, no han sido capaces de sacar provecho de la aparente ventaja y han acabado cayendo en el amargo olvido cuando han sido golpeados por la mano ejecutora del más exigente juzgado en el mundo empresarial: el consumidor.

En este punto es cuando aparecen en los comentarios dentro de la empresa las más clásicas preguntas que los observadores, incluidos los mismos empresarios se hacen: ¿como ha podido pasar? ¿como una empresa tan prometedora y con tanto potencial ha podido fracasar? ¿cual ha sido el error?

Y es que muchas veces este error puede ser prácticamente invisible o indetectable si no se pone la suficiente atención sobre él, siendo este absolutamente fatal si no se ha tenido la fortuna no la previsión de tener los ojos puestos en la propia calidad y solidez del producto o servicio ofrecido.

Puede parecer una obviedad, pero muy a menudo los empresarios están demasiado ocupados en la competición y en mantener o ganar un estatus o posición en el mercado competitivo, que centran todos los esfuerzos en generar constantemente nuevas funcionalidades a sus productos o servicios o, hasta lanzar rápidamente otros de nuevos y diferenciados servicios antes que sus competidores, sin prestar prácticamente atención en si aquel producto o servicio que han lanzado con anterioridad o posterioridad, mantiene la suficiente calidad para ser adecuadamente presentado. Evitando de esta manera que los clientes vivan un infierno en ultimo lugar atraídos por unas falsas promesas.



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