Administración de empresas.

La administración de empresas

En esta web se pretende establecer una serie de pautas con el fin de que el lector proceda a un análisis en el tratamiento de la información que se expresa en los diferentes artículos de esta pagina, dirigida a que estos obtengan de alguna manera el conocimiento de todo lo relacionado con la administración de empresas que le ha de permitir diagnosticar, en la medida de lo posible, el presente y el futuro de la empresa.

Por tanto el análisis de nuestras empresas tienen en principio que aportar la suficiente información como para conocer las debilidades y fortalezas de las mismas. En mas de una ocasión se le a exigido a la empresa mas de lo estrictamente necesario, es decir, colmar algunas de las lagunas que organizaciones e instituciones que rigen nuestra sociedad no satisfacción de una manera u otra.

Conviene situar a la empresa en su justa dimensión, es decir, no pedirle mas de lo que en realidad puede dar, lo que de ningún modo viene a significar, en absoluto que la mayoría de las empresas que se mueven en el campo económico deben perseguir unicamente sus propios y únicos objetivos y dotarse, por tanto de solo aquellos medios que sirvan única y exclusivamente para satisfacerlos.

Crear una empresa, administrarla o dirigirla ha de responder siempre a la voluntad de transformar una actividad en un objetivo de vida y trabajo y por lo tanto supone que el empresario, directivo o gerente se tiene que volcar en esta tarea con pleno conocimiento de los apasionantes retos y riesgos que en realidad asume, pero también con la convicción de que tiene que triunfar en su cometido empresarial.

Ni que decir tiene que, para dar un mínimo de éxito en lo que se refiere a la dirección y a la administración de empresas es el saber aprovechar al máximo nuestras virtudes, que dicho sea de paso son por otra parte esenciales en los tiempos que corren, y minimizar mediante acciones claras, eficaces, precisas y concisas, los que han venido siendo hasta la fecha nuestros principales defectos o debilidades, podrá permitirnos afrontar con éxito no sin esfuerzo, este preocupante presente y el no menos incierto futuro que se nos avecina.

Todas las personas tenemos un determinado estilo, es decir una manera única y concreta de hacer las cosas. En todo los relacionado con la administración de empresas, es conveniente desarrollar el potencial que cada uno posee como persona y como directivo.

Muchas veces nos preocupamos más de desarrollar aspectos externos, como las técnicas de nuestra especialidad, el marketing, la auditoría, la consultoría, las finanzas, que sin lugar a dudas son importantes pero en cambio cuidamos muy poco el hecho de desarrollarnos a nosotros mismos como personas.

Las personas a la hora de aplicarnos en la administración de las empresas o, a la dirección de las mismas, debemos saber que somos diferentes y en el reconocimiento de estas diferencias reside nuestro éxito personal, y por tanto de todas las empresas y/o organizaciones de las que formamos parte.

Por otra parte esta es una cuestión que posiblemente mas de uno de nosotros se habrá planteado en mas de una ocasión. Y es que un directivo eficaz es el que sabe que pronosticar e intuir el futuro y le proporcionará grandes ventajas para adelantarse a el. Es cierto que cuando se trata de futuro, hay tres clases de directivos en las empresas:

El directivo pasivo. No reacciona frente a los cambios. Permanece anclado o perece de manera gradual.

Reactivo. Reacciona ante los cambios una vez que estos se han producido, por deseo o por necesidad de adaptación. Forma parte de la mayoría.

Pro-activo. Provoca, crea y adelanta el cambio, lo hace ocurrir. Le impulsa la necesidad de ser pionero en todo lo que realiza.

“ No ha habido ningún caso en la historia en la que los pioneros hayan sido los productores dominantes, tanto si hablamos de la ciencia como de los negocios. Los innovadores con más éxito son los imitadores creativos, los números dos.” Peter Drucker.

Las nuevas tecnologías y la administración de empresas

las nuevas tecnologías se están desarrollando a un ritmo acelerado y nuestra comprensión de como aprovecharlas en lo que a administración de empresas se refiere, es para que de esta manera se puedan rentabilizar también. Hay empresas que están demostrando con gran éxito que es posible dirigir, captar conocimiento y aprender, para facilitar para facilitar el movimiento empresarial a través de los limites organizacionales, dando una clara ventaja competitiva.

Las nuevas tecnologías y muy en especial a las tecnologías sociales, se deben concebir y aplicar dentro de la empresa como un apasionante desafío para de esta manera optimizar nuestras relaciones laborales y comerciales en un mercado que ponen en jaque el concepto de empresa tradicional.

Paralelamente las relaciones se estrechan no solo entre lo clientes sean estos potenciales o no, si no también entre los proveedores. Paralelamente, en el ámbito interno de las empresas el directivo debe estrechar los lazos para que de esta manera se pueda optimizar el rendimiento de los recursos humanos empresariales que tiene a su disposición en la empresa.

El liderazgo actual implica estar más allá de los territorios marcados y deben derrumbarlos incorporando herramientas e iniciativas ajenas a la empresa y perspectivas de innovación. A día de hoy no basta con entender los objetivos empresariales fijados, sino que tenemos que entender los objetivos de los demás y de las demás empresas, con la posibilidad de compartir información, hacer que esta sea entendible y que, por supuesto llegue a todos.

Por consiguiente, se trata única y exclusivamente de tomar la decisión de ver el mundo de una manera diferente, con patrones sociales que tienen territorios propios y difusos que se enlazan entre sí. La administración o dirección de empresas, y mas concretamente el liderazgo, se debe concentrar no solo en el interior si no en los mercados exteriores y, lo mas importante: en los clientes. Para ello se debe personalizar a la empresa detalladamente para que esta de una respuesta rápida en cualquier situación. En cualquier caso es toda una apasionante aventura.

La dirección y administración de empresas: Un reto, una oportunidad

Crear, dirigir o administrar a una empresa implica asumir riesgos imposibles de controlar a priori en su totalidad, y por mucho que se recurra a una rigurosa planificación del proyecto empresarial, y aun cuando puedan asumirse ciertos riesgos de modo mas o menos controlados, siempre quedarán incógnitas por resolver sobre la marcha para que nuestra empresa avance, se desarrolle y se consolide como tal.

Debemos partir de la base que dirigir o administrar una empresa implica competir con el fin de ganar. No se puede ni se podría concebir una iniciativa empresarial si solo se pretende intentar una aventura pasajera, o si lo que se desea es desarrollar una actividad cualquiera como un mero pasatiempo o actividad marginal, sin más ambición de éxito que la de actuar con unos objetivos puramente lúdicos.

Quien decida crear o administrar una empresa deberá hacerlo fijándose una serie de metas mas o menos ambiciosas, y no solamente desde el punto de vista económico, sino también en relación con aspectos cualitativos que son tan o mas importantes que los puramente materiales.

Administrar o dirigir una empresa es dar forma y dinamismo económico a una iniciativa nueva, y esta tiene que ser singular e innovadora. El espíritu de empresa supone capacidad para iniciar actividades productivas o de servicios en terrenos vírgenes o, al menos, prácticamente inexplorados previamente y no la simple imitación o plagio de actividades que ya constituyeron en su día iniciativas empresariales de mas o menos éxito.

No obstante, en lo relativo a la dirección o administración de empresas se debe tener un conocimiento exhaustivo de aquellos aspectos que le son propios, los positivos y los negativos con el fin de poder potenciar unos y corregir otros asegurando permanentemente las posibilidades de supervivencia de la empresa.

Por ejemplo, en situaciones cotidianas como: la posibilidad de ampliación de capital de la empresa, conocer la capacidad potencial de endeudamiento de la misma, poder confeccionar con rigor los planes de inversión y financiación de la empresa, planificar estrategias y políticas en el medio y largo plazo, es indispensable proceder previamente a estudiar y comprender la empresa, aunque erróneamente muchas personas crean que nadie las conoce mejor que ellas mismas.

En el mundo de la administración de empresas tengo y debo reconocer el apasionante y ampliamente gratificante hecho que yo en su dimensión he vivido y experimentado personalmente. Si mi trabajo en esta web contribuye a encaminar tanto a emprendedores potenciales como directivos o empresarios hacia su consolidación como tales, quedaré ampliamente satisfecho de haber trasmitido con éxito mi mensaje y mi entusiasmo.